Aceptar que no somos nada.



Aceptar que no somos nada.


Normalmente, cuando estás en la inmensidad de el silencio , logras entender que en realidad no eres nada, tal vez menos que nada. Pero tiempo después, debido a ciertas circunstancias de la vida, te das cuenta de que también lo eres todo, porque no solo eres parte de la majestuosa y caótica existencia. La majestuosa y caótica existencia es parte de ti.

Hoy, simplemente continúo aquí, en este mundo que se pudre no muy rápida pero tampoco lentamente; y que al igual que nosotros, corre el mismo cruel y a la vez piadoso destino de desaparecer.



Me limito a pensar (que según René Descartes es lo que viene antes de existir) que tal vez no vinimos con un propósito. Tal vez tuvimos la necesidad de pensar que vinimos para algo porque tenemos miedo de ser inservibles. Porque nos cuesta aceptar el que quepa la posibilidad de ser mera coincidencia.  Pensar que somos todo, y al tiempo ser nada.

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